
Y dele que te dele que te dele que te dele, que no nos callaban ni con una sopapa en la boca. Una tarde entre los papeles de Podesta y las anecdotas interminables y el cagazo que s epegó Marucha al ver a Sofi con el guardapolvo blanco.Me maravillo de lo tanto que puedo extender una conversación con dos lindas personas como ustedes.
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