19.3.09

Que increible.
Las personas que se caen y vuelven a pararse a pesar de que la caida duela en el tobillo del corazón; digo ésto porque encontré a alguien que pense que no veria durante muchísimo tiempo(años tal vez) pero me lo cruzé hace poco y mi sorpresa fue más que sorprendente y mi corazón no entendia nada pero lo ví, estaba como todos los días con una sonrisa en el rostro, un caminar extraño, medio enconrbado y ese buzo que tanto lo distingue del resto. Quién lo diria, no? Quien apostaría a que en tiempo tan corto volveríamos (todos) a verlo charlando con todo el mundo (cosa típica de él), haciendo nada en momentos y en otros totalmente inquieto por los pasillos saludando al primero que se le cruzase en su camino. Que locura. (No dejo de pensarlo) Lo alcanzaste a ver, parado como cada tarde en ese calle que tanto lo extrañaba y pedia por su presencia, no solamente nosotros sino también ella y demás personas(ya que como dije anteriormente hasta la hormiga de la esquina lo conocia y le sonreia). Cuando nos enteramos de lo que pasó (en aquel momento atrás y triste por sobre todo) cada cual por su lado manifestó (y algunos ni siquiera lo demostraron) la tristeza que se guardaba adentro pero gracias a la perseverancia y a su fuerza sacada de donde no existia lugar en la tierra, él sacó una por una las esperanzas para poder mejorarse y así fué y hoy lo encuentro en esa callecita tan suya tan mía, tan nuestra, sentado, parado, serio, riendose (casi siempre), observando o capaz sonriendote sin causa o quizá su motivo era volver a nacer (así es, para los que prefieren estar muertos, seguramente no saben lo que significa morirse y no estarlo, querer? para qué? cuando empezas a morirte y no podés resucitar empezás a amar la vida, TU vida).
Él volvió a vivir , volvió a sonreir.

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